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Los tres huracanes más brutales en RD

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SANTO DOMINGO.- Lo dijo el Poeta Nacional Pedro Mir: Este es un país colocado en el mismo trayecto del sol -y de los huracanes, se podría agregar.

No es para menos: clavada en el corazón del Caribe, encallada en las procelosas aguas del mar, República Dominicana está abierta a las inclemencias del tiempo y de los fenómenos naturales. Se revela vulnerable, frágil y endeble. En efecto: ciclones, tormentas, terremotos, han azotado y se han tragado al país. Los fenómenos son naturales, espontáneos; las tragedias humanas, no.

Así, lo evitable se vuelve inevitable. Los huracanes son como látigos que desuellan la piel dominicana. Un recuento de los ciclones más poderosos es como una puñalada a la memoria nacional. Ese recuento saca estragos crueles, catástrofes bárbaras. Las tragedias humanas son la cara más terrible y sucia de la modernidad nacional.

Hay que recordar los huracanes más brutales en RD. Son tres. ¿Recordar para olvidar? ¿Recordar para cicatrizar? ¿Recordar para seguir recordando? Esos ciclones son estos, registrados por los métodos científicos modernos:

-El San Zenón, que descascaró a Santo Domingo el 3 de septiembre de 1930, día consagrado a ese santo católico. Dejó muertos, heridos, damnificados a montón. “Cada vez que me acuerdo del ciclón, se me enferma el corazón”, dice la famosa canción del Trío Matamoros. Algunos cortaban manos y dedos de ciertos cadáveres para quitarles prendas y joyas, y sacaban dientes de oro o plata. El barco Danae llegó para socorrer a las miles de víctimas. Las casitas, en su mayoría de paja, yagua y barro, quedaron destruidas y desvencijadas. Trujillo, el tirano recién entronizado, afrontó la tragedia, decretó una moratoria en el pago de la deuda externa, reconstruyó Santo Domingo. La ciudad luego cambió su nombre: se volvió Ciudad Trujillo.

-El poderoso ciclón David, que golpeó el 31 de agosto de 1979, día de San Ramón. Era categoría 4, con vientos fuertes y severos, que destruyeron casas y provocaron una catástrofe inmensa: decenas de muertos, otros tantos heridos, miles de damnificados, inundaciones crueles. Se derrumbaron muchos comercios. Casas fueron sepultadas bajo agua. Pocos días después, la tormenta Federico remató la situación y agravó los estragos causados por David. Décadas después, algunas familias seguían damnificadas.

-El huracán Georges, categoría 4, con vientos de hasta 250 kilómetros por hora, pasó por el país el 22 de septiembre de 1998. Desprendió techos. Arrancó árboles. Arrasó con el Jardín Botánico Nacional. Arruinó casas y otras construcciones. Los vientos ululaban con furia, batían sus alas y se llevaban lo que encontraban a su paso. El saldo fue catastrófico: miles de familias abandonadas, decesos, inundaciones, riadas, crecidas y desbordamiento de ríos, arroyos y cañadas.

-Ahora Fiona, convertida en huracán categoría 1, con vientos de hasta 150 k/h. Entró de acechón en horas de la madrugada. Es una turista devastadora y violenta, que desata su furia sobre la punta este del país, donde permanecerá largas horas machacando Punta Cana, Higüey y puntos aledaños.-

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