David Colado: La quimera de evadir las bases del PRM
Quienes observan el ejercicio del poder saben bien que Luis Rodolfo Abinader Corona es un político caracterizado por su coherencia procedimental.

Por Mariano Abreu
En el debate político contemporáneo donde abundan los discursos construidos a la medida del titular del día y las estrategias de salón siempre sostengo una máxima irrefutable: datos matan relato. Cuando se analizan los hechos con rigor y frialdad estadística, las narrativas complacientes se desploman por su propio peso.
Echemos una mirada a la historia democrática del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Desde su formación, la organización ha acudido en tres ocasiones a convenciones e internas para elegir a su candidato presidencial: 2015, 2019 y 2023. En el primer proceso, la I Convención “Ana María Acevedo”, el hoy presidente Luis Abinader obtuvo un 70.24% de los votos frente a figuras de peso como el expresidente Hipólito Mejía; en las primarias de 2019 alcanzó un 74.11%; y en la contienda de 2023 se consolidó con un aplastante 90.82%.
Lo relevante de estos números no es únicamente el triunfo, sino la postura democrática del líder. En cada uno de esos escenarios, las encuestas de opinión colocaban a Abinader en una posición holgada, superando el 70% de las preferencias, y en el caso previo a la contienda de 2023 marcaba un posicionamiento superior al 90%. Aun teniendo los números asegurados y el viento totalmente a favor, se sometió al escrutinio directo de las bases.
Quienes observan el ejercicio del poder saben bien que Luis Rodolfo Abinader Corona es un político caracterizado por su coherencia procedimental. Frente a este historial, cabe hacerse una pregunta elemental: ¿alguien en su sano juicio cree que un líder que acudió tres veces a disputar la nominación en las urnas del partido, estando puntero e invicto, va a permitir ahora que no se celebren elecciones internas en el PRM? Si no se eludió la convención cuando se tenía un posicionamiento holgado, mucho menos se justificará suprimirla frente a las mediciones que hoy favorecen a otras aspiraciones, como las de David Collado.
La democracia interna no tolera atajos. Ahí están los ejemplos de dirigentes como Wellington Arnaud o Guido Gómez Mazara, quienes no se retiraron de la contienda a sabiendas de que Abinader tenía todas las de ganar. A esos liderazgos hay que contarles los votos en las urnas hasta el último acta, porque la legitimidad política no se concede ni se impone por relaciones públicas: se mide y se gana en el terreno.
El mensaje debe ser claro para aquellos que han montado una estrategia de presión y percepción mediática intentando evitar la convención para imponer la escogencia de David Collado: pretender «colarse» en la boleta sin pasar por las urnas del partido es una ilusión de laboratorio. Lo que le hace falta a David es pisar el acelerador y adentrarse en el territorio, armando equipos de trabajo desde la entraña del partido, conociendo de cerca a la gente, metiéndose en los callejones de nuestros barrios y granjeándose el afecto genuino del pueblo. Como atinadamente señalaba en un escrito reciente el primer vicepresidente del partido, Deligne Ascención, titulado Un partido se conoce caminándolo: para conocer la verdadera realidad de una organización hay que llegar hasta donde se encuentran quienes la sostienen diariamente.
A quienes pretenden sustituir la soberanía de las bases por operativos de percepción y atajos de cúpula para «colar» una candidatura, conviene recordarles que pensar que la candidatura presidencial del PRM se va a decidir sin convención no solo es una utopía; es, sencillamente, una quimera. En la política con vocación democrática, la militancia decide y los datos matan el relato.
Breve perfil del autor
Mariano Abreu es consultor de imagen pública, estratega de comunicación corporativa y analista político. CEO de Imagen Pública Consulting y creador del marco metodológico Imarcalogía. Es productor y conductor de espacios mediáticos de opinión e investigación como Enfrentados e Imagen Pública TV, además de comentarista en El Show del Mediodía.



