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¿Por qué hay más preguntas que respuestas sobre el inédito acuerdo energético entre EE.UU. y Venezuela?

El anuncio pone en perspectiva la evolución histórica de su principal industria.

ENFRENTADOS NEWS .-   Justo un día antes de cumplirse los 51 años de la nacionalización del petróleo en Venezuela, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció la firma de un acuerdo sin precedentes con el Gobierno interino de Caracas para tomar «el control mayoritario« de más de 65.000 millones de barriles en reservas probadas de crudo en el país suramericano.

La cifra de Trump, cercana al 22 % de los 303.700 millones de barriles que posee Venezuela, fue usada por el mandatario estadounidense para calificar el acuerdo como el más importante de «la historia mundial», ya que supuestamente Washington logrará «más que duplicar« sus reservas de petróleo.

El anuncio del mandatario estadounidense tuvo tufo electoral. A poco más de dos meses de los comicios de medio término en EE.UU., el inquilino de la Casa Blanca afirmó que —gracias al pacto con Venezuela, del que aún no se conocen detalles operativos— el suministro de crudo en su país aumentará «considerablemente» y que, en consecuencia, se reducirán «sustancialmente» los precios de la gasolina, una promesa lanzada el mismo mes en que el carburante promedió un récord por encima de los 4 dólares el galón.

En estados como California, Hawái y Washington, la gasolina alcanzó hasta los 5 dólares, una situación que también impacta en precios de alimentos y otros rubros, debido a la alta demanda y la guerra desatada por EE.UU. en Oriente Medio, reseña la prensa estadounidense.

En paralelo, Trump lanzó un mensaje a Venezuela, al asegurar que «ayudará» al país suramericano, que durante los últimos meses presenta graves fallas en su servicio eléctrico nacional, para que «siga encaminándose hacia un éxito tremendo y una gran prosperidad», además de fortalecer «enormemente» la relación con Washington.

El acuerdo inédito del siglo

La nación suramericana y EE.UU. no establecieron ningún acuerdo energético de esta magnitud en lo que va de siglo, debido a que, desde la llegada del fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, en 1999, las relaciones con la Casa Blanca pasaron por momentos de alta tensión en medio de señalamientos de Caracas hacia Washington por injerencia en los asuntos internos para generar un cambio de Gobierno.

La turbulencia diplomática, sin embargo, no impidió que Venezuela continuara vendiendo crudo a EE.UU., históricamente su mayor comprador, hasta que las sanciones petroleras impuestas tras la muerte de Chávez obligaron a la nación suramericana a buscar mercados, principalmente en Asia, para evadir las medidas punitivas, que hicieron que se dejara de percibir 99 % de los ingresos por el concepto de exportación de hidrocarburos.

A partir de 2022, luego de conversaciones entre la Casa Blanca y Miraflores, la Administración de Joe Biden autorizó a las empresas petroleras estadounidenses y europeas para que negociaran e iniciaran operaciones con el país suramericano, a pesar de que las sanciones no fueron levantadas. No obstante, con la llegada de Trump al poder, se recrudecieron las medidas punitivas hasta llegar a cerco petrolero previo al bombardeo del 3 de enero de este año.

Medio siglo de nacionalización

El ‘gran acuerdo’ ocurre a casi ocho meses de la incursión militar y bombardeos a Caracas, perpetrados el pasado 3 de enero por fuerzas especiales del Pentágono. El operativo terminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes siguen privados de libertad en Nueva York.

Bombardeos de EE.UU. a Venezuela, el 3 de enero de 2026Redes sociales

Sin embargo, hay otras sincronías. El pacto se anuncia medio siglo después después de ese 1 de enero de 1976, cuando la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) tomó oficialmente las riendas de la industria, luego del decreto de nacionalización firmado por Caracas el 29 de agosto de 1975.

A partir de entonces, el Estado venezolano asumió el control absoluto de su recurso natural energético, tras décadas en que las empresas internacionales explotaron el crudo sin mayores restricciones, lo que les permitió llevarse la mayor parte de las ganancias de esa actividad en el país suramericano.

El objetivo decretado por la nacionalización era que Venezuela tomara las riendas de los ingresos petroleros. Sin embargo, la decisión no dejó contentas a las empresas foráneas que vieron el potencial del país desde 1914, cuando ocurrió el famoso reventón del pozo Zumaque 1, en el campo de Mene Grande del estado Zulia.

La dictadura del petróleo

Cuando Venezuela comenzó su producción petrolera, el dictador Juan Vicente Gómez era quien gobernaba el país y negociaba los contratos a discreción. Esa opacidad le permitía a las empresas foráneas instalarse a explotar el crudo venezolano reportándole ganancias exiguas al Estado.

No obstante, los ingresos funcionaron como una bomba de oxígeno al Gobierno del dictador, que se afianzó en el poder hasta el año en que murió, en 1935. Para la década de 1940, el gobierno de Isaías Medina Angarita dio los primeros pasos para ponerle límites a las compañías foráneas y ampliar los rendimientos para el Estado, al promulgar dos leyes: la del Impuesto Sobre la Renta (ISLR) y la de Hidrocarburos, que sustituyó la creada por Gómez.

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