Cómo Broadway creó la mayor rivalidad deportiva en Estados Unidos
En Estados Unidos pocos muy pocos recuerdan las obras My Lady Friends (1919) o No, No, Nanette (1925). Ambas producciones fueron infladas con el dinero del fichaje. Pero hasta al menos devoto del béisbol le suena el nombre de Ruth.

Las grandes historias del deporte no suelen comenzar en las tarimas de los teatros. Pero la rivalidad de los Red Sox de Boston y los Yankees de Nueva York la más grande y antigua entre dos equipos profesionales en Estados Unidos no podría tener una génesis que encaje mejor. El drama y las supersticiones dieron forma a la guerra civil del béisbol. Y todo nació por Broadway.
Cuando los Medias Rojas se enfrenten este martes en la Gran Manzana a los Bombarderos del Bronx en el arranque de la postemporada de las Grandes Ligas habrán pasado casi 107 años desde que el productor de teatro Harry Frazee cambió la historia y enmarcó su nombre como uno de los más odiados en toda la región de Nueva Inglaterra. El dueño de los Red Sox, ahogado con problemas financieros, decidió vender en la Navidad de 1919 a un tal Babe Ruth a un equipo de medio pelo de Nueva York. La cifra: 100.000 dólares de la época.
En Estados Unidos pocos ―muy pocos― recuerdan las obras My Lady Friends (1919) o No, No, Nanette (1925). Ambas producciones fueron infladas con el dinero del fichaje. Pero hasta al menos devoto del béisbol le suena el nombre de Ruth. No es para menos. La estrella de Boston se cansó de batir récords. Era un extraterrestre. Acumuló números que, un siglo después, siguen asombrando. Y lo hizo como pícher y bateador. Algo así como un futbolista que gana año tras año el Pichichi (mayor goleador) y el Trofeo Zamora (el mejor portero) de LaLiga.
El trauma en Boston duró décadas. Los patirrojos, el equipo que dominó el deporte desde el inicio del siglo pasado, no volvieron a obtener un campeonato en 86 años. En Nueva York pasó lo contrario. Los Yankees dejaron de ser un equipo anecdótico y se convirtieron en los más ganadores ―y, naturalmente, los más odiados― de cualquier deporte profesional estadounidense. Su éxito no tiene comparación: pasaron de tener cero títulos a acumular 27 anillos de campeonato. Ruth consiguió cuatro de esos trofeos con el uniforme del Bronx. Para ponerlo en perspectiva: el segundo lugar histórico lo ocupan los Cardinals de San Luis, con 11.
Las supersticiones celtas y la culpa, muy propia del catolicismo de la ciudad, crearon el mito de La maldición del Bambino (a Ruth también le llamaban El Bambino). Una explicación metafísica con la que la afición intentó justificar la larga caída en desgracia de su equipo. Otros conspiranoicos ataron la desgracia del club a una coincidencia histórica. El icónico estadio Fenway Park fue inaugurado el mismo mes y el mismo año que el hundimiento del Titanic.
La disparidad entre los dos no evitó que naciera una rivalidad sin parangón a a lo largo del siglo XX. Los todopoderosos Yankees ―un presidente de los Medias Rojas los llegó a llamar El imperio del mal― y los nostálgicos de Boston, siempre en busca de una victoria, aunque sea pírrica, para saciar la sed de venganza. El ingrediente perfecto para choques encarnizados que más de una vez provocaron en batallas campales sobre el diamante.
El partido de este martes será distinto. En Nueva York ya no se jugará un encuentro bajo la sombra de Babe Ruth. No ha sido así en un largo tiempo. El trauma desapareció en 2004. En ese año, los patirrojos lograron algo que nunca había sucedido en los deportes profesionales de Estados Unidos. En la serie de campeonato de la Liga Americana ―el paso previo para llegar a la final, y que se juega al mejor de siete― los bostonianos se recuperaron de un déficit de tres derrotas consecutivas y eliminaron a los neoyorquinos (4 victorias contra 3).
Los Medias Rojas acabaron finalmente con la maldición del Bambino tras ganar el título ante San Luis (cuatro victorias a cero). Nadie nunca ha vuelto a remontar tres partidos. Después de eso, los Red Sox alcanzaron tres campeonatos más: 2007, 2013 y 2018. Los Yankees obtuvieron su última corona en 2009. Para los del Bronx, regresar a lo más alto del béisbol se ha convertido en una obsesión.
Los dos equipos se enfrentan en el Yankee Stadium con contextos muy diferentes. Los locales quieren eliminar por segundo año consecutivo a su bestia negra. Será el primer paso para intentar llegar, nuevamente, a la Serie Mundial, como en 2024. En aquella ocasión perdieron contra los Dodgers de Los Ángeles (este año intentarán conseguir el tricampeonato). Boston, que esta temporada sorprendió al mundo del béisbol después de resurgir de los últimos puestos de las Grandes Ligas hasta lograr su boleto para la postemporada, quiere comprobar que su redención no fue una casualidad.
Como en las mejores obras de teatro, el telón se levanta de nuevo sobre un escenario cargado de rencillas, venganzas y el mejor béisbol del planeta.




