Muchas personas quieren los beneficios de una relación sin pagar la cuota de la responsabilidad afectiva
Queremos los privilegios de los vínculos, pero sin asumir el costo emocional que implica dar cariño, estar presente, ser fieles, escuchar al otro o rendir cuentas sanas.

Por: Wendy Padilla
Psicóloga, autora y facilitadora
ENFRENTADOS NEWS.- Muchas personas quieren los beneficios de una relación, ya sea de pareja, familiar o de amistad, pero sin pagar la cuota de responsabilidad afectiva que se necesita para sostener los vínculos a través del tiempo.
La responsabilidad afectiva no es más que saber y tener muy en cuenta que mis acciones, mis decisiones, mis palabras y, sobre todo, mis silencios afectan directamente a las personas que están vinculadas conmigo.
Queremos los privilegios de los vínculos, pero sin asumir el costo emocional que implica dar cariño, estar presente, ser fieles, escuchar al otro o rendir cuentas sanas.
Esto se ve en cada tipo de vínculo. Por ejemplo, con la pareja, nos toca dar explicaciones, y no se trata de pedir permiso, sino de no dejar al otro en la incertidumbre de lo que pasa, de lo que sentimos o de lo que decidimos.
En la familia, por ejemplo con los padres, no llamarlos y que no sepan de nosotros también es una falta de responsabilidad afectiva. Una llamada, un mensaje o una visita le dicen al otro que sigue siendo importante.
En la amistad, no estar presente cuando un amigo nos necesita es igualmente una irresponsabilidad. Ser amigo no es solo compartir los buenos momentos, también es sostener en los difíciles.
Y esto aplica incluso en lo casual. Mucha gente cree que, porque una relación es esporádica, donde dos adultos se encuentran solo por intimidad y se ven cada cierto tiempo, no es necesaria la educación ni la cortesía.
Creen que se vale desaparecer, lo que conocemos como ghosting, ignorar un saludo o no tener un mínimo de decencia humana con la persona con la que se comparte.
Pero la verdad es que la educación y el respeto no se suspenden solo porque el vínculo sea informal.
Incluso en lo casual hay que saludar, preguntar cómo está el otro, tener la cortesía de escucharle si un día lo necesita y, si se va a cortar el contacto, decirlo de frente en lugar de desaparecer.
Las relaciones están para sumar bienestar, no para dañarnos. Cuidar de los vínculos y actuar con responsabilidad es, al final del día, cuidar de nuestra propia salud mental.

Wendy Padilla
Kaizen ❤️




