EL OPORTUNISMO HA SUSTITUIDO A LOS MÉRITOS EN POLITICA!
Por Luis Disla
Caramba, la política nuestra va de mal en peor. Nunca antes habíamos visto tanta inversión de valores como ahora en todos los ámbitos: como saben soy artista plástico y como tal, me sorprendo cuando en vez de un hermoso paisaje, un lindo bodegón, la gente pide un cuadro abstracto que a veces ni yo mismo logro entender. En la música un dembow con una porquería de letras y palabras obscenas ha desplazado ritmos tan exquisitos como la salsa, la balada y el merengue. Apenas la bachata ha logrado sobrevivir.
Pero es en la política donde hemos visto las peores calamidades. Antes, un Gobierno al arribar al poder se rodeaba de sus mejores hombres y mujeres, premiaba los méritos, la trayectoria y sobre todo, el trabajo político de aquellos que lo llevaron al poder.
Ahora la meritocracia ha sido sustituida por la adulación, el aporte condicionado a la campaña, el graciosismo, el transfuguismo, el arribismo y sobre todo, el oportunismo de aquellos que tienen un fino olfato y un ojo visor para saber quien va a ganar unas elecciones y a última hora se camuflajean, y no es esto lo peor, si no que estos descarados llegan al partido recién llegado al poder, desplazando a otros con carrera, trayectoria y méritos sobrados.
Estos bandidos de la política, desde que su partido original sale del poder inmediatamente descubren que ya ese partido dejo de representar los ideales de su líder fundador y los intereses sociales, ignorando que no todos somos estúpidos en esta sociedad y que sabemos que lo que dejaron de representar fueron sus intereses al salir del poder. Algunos, como el caso de Roberto Ángel Salcedo, llegan a la osadía extrema, hasta de negar que alguna vez jugaran un papel activo en el partido al que pertenecieron y sobre todo se beneficiaron.
Peor que estos vividores oportunistas, son los presidentes y altos dirigentes de los partidos que tal deslices cometen, porque al final terminan pagando un precio muy alto, su propia base partidaria, víctima de tal ignominia, apartada e ignorada, es quien les da el voto de castigo y los saca del poder, mientras que los oportunistas allegados, que no son de nadie (porque el que se vende es del último que lo compra) ya tienen visto el próximo partido con el que negociarán para seguir enquistados en el próximo Gobierno.
Al final, cuando salen del poder, descubren que «se sacaron tripas para meterse paja» porque olvidaron un principio fundamental que popularizó el viejo zorro de la política Hipólito Papá Mejía: «Gobernaré para todos, sin olvidarme de los míos».




